Lobo feroz

1 julio, 2013 Recomendados

En Europa, el lobo es considerado el depredador por antonomasia, lo que ha dado nacimiento a infinidad de leyendas e historias. Es, sin duda, uno de los animales más temidos porque, en su afán por alimentarse, se convierte en una criatura feroz e implacable. En la película “The Grey”, protagonizada por el genial Liam Neeson y dirigida por Joe Carnahan, se aprecian las dotes de cazadores de estos bellísimos animales.

Por eso, cuando la escritora belga Misha Defonseca escribió una novela titulada Sobreviviendo con lobos, los lectores prestaron atención.

Defonseca relata la historia de una niña judía que, en los albores de la Segunda Guerra Mundial, busca desesperadamente a sus padres, luego de que estos fueron deportados por los nazis a un campo de concentración. Y en sus vagabundeos por los bosques europeos, se une a una manada de lobos, que la ayuda a sobrevivir.

Si bien en un principio Defonseca aseguró que se trataba de una historia real, tiempo después admitió que era una obra de ficción, lo cual provocó enojos y disgustos.

Más allá de que la historia sea real o no, es hermosa y conmovedora, y se las recomiendo, al igual que la película del mismo nombre (en francés, “Survivre avec les loups”), dirigida por Véra Belmont y protagonizada por una niña muy talentosa, Mathilde Goffart.

Una nota final acerca de los lobos: debido a la caza indiscriminada por parte del hombre, están en vías de extinción. Hace poco vi un documental que aseguraba que la invasión de ciervos que están sufriendo los ingleses se debe a la falta de lobos, que provocó un desequilibrio en el ecosistema.

Uno de mis escritores favoritos de novelas de suspenso e intriga es el norteamericano David Baldacci. En su libro Poder absoluto, Baldacci combina de manera perfecta dos géneros, el policial y el thriller político. Un ladrón entra a robar en la casa de un magnate y, mientras lo hace, es testigo del asesinato de una mujer. Pero, ¿quién es el asesino? Nada más ni nada menos que el presidente de los Estados Unidos. A partir de ese momento, la vida del ladrón, que planeaba retirarse luego de ese último golpe, adquirirá un vértigo que los lectores sentirán página tras página.

También les recomiendo la película basada en este libro, que dirigió y protagonizó Clint Eastwood. Gene Hackman interpreta al presidente.

En la edición anterior, comenzamos un ciclo para escuchar las nueve sinfonías de Ludwig van Beethoven (1770-1827) y aprender un poco sobre ellas. Hoy nos toca la Segunda, también conocida como opus 36. Beethoven la compuso en 1802, cuando los síntomas de su sordera eran cada vez más evidentes. La estrenó en Viena al año siguiente, y él mismo dirigió la orquesta, algo que no podría seguir haciendo debido a su enfermedad. Dicen que esta limitación lo enfurecía porque juzgaba que nadie sabía dirigir adecuadamente sus obras.

La Sinfonía número dos está dedicada al príncipe Lichnowsky, un aristócrata austríaco que, en el pasado, había actuado como mecenas de Mozart. Ni la relación con Mozart, ni con Beethoven terminaron bien, pero mientras duraron, Lichnowsky les proporcionó bastante dinero para que se dedicaran a componer. De hecho, cuando se decía que una obra estaba “dedicada” a tal persona, significaba que esa persona había pagado por ella.

Yendo a la sinfonía, es conocida, junto con la primera, como de la época temprana de Beethoven, es decir, la etapa en la cual se advierte la influencia de Mozart y de Haydn.

De igual modo, “Beetho”, que no podía con su genio vanguardista y provocador, incorporó elementos desconocidos, que llevaron a la crítica a tildar la obra de demasiado “excéntrica”. Se acostumbraba que toda composición de este tipo contuviese un minuet. Beethoven, en lugar del minuet, compuso un scherzo (en italiano, broma, y, en su acepción musical, se refiere a una pieza jocosa), que dotó a la sinfonía de una vivacidad y de una energía que convulsionaron los ánimos. Espero que la disfruten.

Un comentario acerca de la sordera de Beethoven: hoy se cree que el genial músico perdió el sentido de la audición debido a que sufría de saturnismo, que es el envenenamiento causado por las sales de plomo. También se le atribuye a esta enfermedad el origen de su mal carácter. La verdad es que esta dolencia era más común entre los pintores, dado su contacto con las pinturas, las cuales, en su mayoría, contenían plomo. No sé si algún día se sabrá por qué Beethoven terminó con plomo en la sangre.

¿Han leído a Ludlum? De seguro conocen las películas de Bourne, protagonizadas por Matt Damon. Pero, ¿sabían que están basadas en los libros de este escritor norteamericano? Son El caso Bourne, La supremacía de Bourne y Bourne: el ultimátum. Si bien las películas son buenas, los libros las superan gracias a su riqueza descriptiva y a la información tan detallada, sin mencionar que el argumento difiere bastante del libreto.

Para cerrar, quería compartir con ustedes este video que me envió mi amiga Gelly Caballero. Es enternecedor, y los que son lectores compulsivos, entenderán bien al pequeño Léolo.

"Una nota final acerca de los lobos: debido a la caza indiscriminada por parte del hombre, están en vías de extinción."

− Florencia Bonelli