La pasión después de diez años de matrimonio

1 septiembre, 2013 Recomendados

Después de trilogías como Cincuenta sombras de Grey o El affaire Blackstone–aunque de esta aún nos deben la tercera y última parte-, en las cuales los protagonistas no pueden esperar a llegar a un sitio íntimo para tocarse, besarse y amarse, me resulta original la propuesta de este libro titulado Las 52 seducciones, de Betty Herbert, ya que los protagonistas llevan diez años de casados (hace quince que se conocen) y el sexo parece cosa del pasado. Por esta razón, Betty y Herbert se proponen volver a seducirse durante cada una de las cincuenta y dos semanas que componen un año. Quieren recuperar lo que han compartido al principio de su relación. Les transcribo un párrafo de la página 160 que me pareció interesante:

“Jamás he olvidado la época en que el sexo era compulsivo, eléctrico, adictivo. Cuesta admitir que nunca más volveremos a sentir aquello, la sensación de que todo nuestro cuerpo se llena de animación ante la perspectiva de una caricia. Al iniciar las seducciones otra vez, yo esperaba en mi fuero interno poder sacar del desván aquel furor físico y sacudirle el polvo para ponerlo en usa una vez más”.

Pero si bien Betty descubre que no volverá a ser como hace tantos años atrás, se da cuenta de que puede ser muy bueno y muy divertido. Solo es cuestión de imaginación y predisposición.

Siempre es una alegría recomendar libros de escritoras argentinas, sobre todo si se trata de una querida amiga, como es el caso de Mariana Guarinoni, que acaba de publicar su primera novela Puerto prohibido, ambientada en la Buenos Aires de principios del siglo XVII, cuando era apenas una aldea medio ahogada por las condiciones monopólicas que le imponía España.

En realidad, la historia comienza en el Piamonte, al norte de Italia, cuando Isabella se ve obligada a huir de su tierra natal y abandonar a su familia y a sus amigos como consecuencia de una falsa acusación que la pone en manos del Santo Oficio, más conocido como la Inquisición.

En su nuevo hogar, la pequeña aldea de la Santísima Trinidad, como se llamaba al Puerto del Buen Ayre, Isabella intentará hallar la paz perdida. Aunque su objetivo parece esfumarse cuando Pedro de Aguilera, un rico y encumbrado comerciante, se cruza en su camino.

Confieso que no he leído la novela de la que hablaré a continuación, pero varias lectoras me recomendaron su lectura, por eso me atrevo a mencionarla en este espacio. Su autora también es argentina, Fabiana Peralta, y se titula En tus brazos huir de todo mal. Entiendo que es la primera parte de una trilogía en la cual Paula Bianchi, una porteña que se dedica a administrar una empresa, conoce a Alexander Maslow, en viaje de negocios para controlar los activos de su familia en nuestro país. La pasión desbordará entre ellos, pero su relación estará signada por las dudas, los celos y la intriga.

Al igual que la novela Desmesura, de Soledad Pereyra, En tus brazos huir de todo mal solo se consigue en versión digital y en Amazon. Hagan click aquí para ver más información.

En nuestro ciclo de las sinfonías de Beethoven, hoy llegamos a la Cuarta, una de mis favoritas, algo soslayada porque quedó atrapada entre dos gigantes, la Heroica y la famosísima Quinta, pero les aseguro que es bellísima. El cuarto movimiento siempre me llena de energía, y es ideal para comenzar la jornada.

Algunos dicen que es una composición “tranquila”. No lo creo. Como les comenté antes, me llena de vitalidad. Tal vez no tenga la majestuosidad de la Quinta o de la Novena, pero es una obra que sorprende por su alegría. Beethoven la compuso en el verano de 1806, durante unas vacaciones que compartía con amigos, y para mí resulta obvio que estaba pasándolo bien. ¡Bravo por él!

Días atrás me acordé de una de mis películas románticas favoritas, bastante vieja, de la década de los ochenta, pero que me encanta. Se llama “Digan lo que quieran” (“Say anything”), y sus protagonistas son el genial John Cusack y Ione Skye, dirigidos por Cameron Crowe.

Tal vez la recordé debido a mi última novela, Nacida bajo el signo del Toro, porque al igual que Camila y Lautaro, Lloyd y Diane son adolescentes y compañeros de secundaria. Solo comparten el mismo colegio, porque en lo demás, son polos opuestos, y aunque Diane parece inmersa en su mundo y ocupada con sus tantas obligaciones, el joven Lloyd logra atrapar su atención siendo como es, tan distinto, tan especial, tan enamorado de ella.

Por último, quisiera recomendarles otra película y el libro en el que está basada. Se llama “Al otro lado del mundo”, y la protagonizan Edward Norton, uno de mis actores favoritos, y Naomi Watts. Los dirigió John Curran. Se basó en la obra de William Somerset Maugham, que se titula El velo pintado.

Una mujer, egoísta y caprichosa, se redime y descubre al hombre que verdaderamente la ama, cuando decide ponerse al servicio de los demás en una aldea perdida de China, azotada por el cólera. Hagan clic aquí para ver el tráiler.

"En nuestro ciclo de las sinfonías de Beethoven, hoy llegamos a la Cuarta, una de mis favoritas, algo soslayada porque quedó atrapada entre dos gigantes, la Heroica y la famosísima Quinta"

− Florencia Bonelli