El final de una trilogía

1 noviembre, 2013 Recomendados

Por fin llegó la última parte de El affaire Blackstone, y se titula Sorprendida. Se hizo esperar. Tengo una confesión que hacer: no pude controlar la ansiedad y la leí en inglés hace tiempo. Me encantó.

En esta última entrega, en un capítulo la leeremos a Brynne; en el otro, a Ethan. Cada uno nos mostrará su visión de la misma situación, y pasarán por muchas antes de que su amor pueda estar a salvo. ¡Que la disfruten!

Hace poco volví a ver una de mis películas favoritas, protagonizada por uno de mis actores favoritos. Se trata de “Matar a un ruiseñor”, con el genial Gregory Peck en el rol de Atticus Finch, y dirigida por Robert Mulligan. Está basada en la novela de Harper Lee del mismo nombre, y por supuesto les recomiendo las dos cosas, el libro y el film. Harper Lee era íntima amiga de Truman Capote, a quien ayudó en la investigación de su memorable obra A sangre fría. Matar a un ruiseñor fue la única novela de Lee, por la que ganó el premio Pulitzer en 1961.

Atticus Finch es un abogado sureño, viudo, con dos hijos pequeños, ejemplo de integridad y honorabilidad, que a mitad de los años treinta, cuando el racismo se hallaba en su apogeo en Estados Unidos, sobre todo en el sur del país, asume la defensa de Tom Robinson, un joven negro acusado de haber violado a una mujer blanca, delito por el cual podía ser ajusticiado. Atticus sabe que Tom es inocente, pero ¿logrará convencer a un jurado compuesto por blancos, en una sociedad en la cual el negro es considerado poco menos que un animal? Sé que amarán este libro y la adaptación llevada al cine en el 62.

Hablando de cine y de literatura, yo soy de las que sostienen que leer un libro es mejor que ver una película. En una buena novela, hay más detalles, más descripción, más profundidad, se alcanza una conexión con los personajes que no siempre se logra con el film. Sin embargo, hay excepciones, es decir, libros que no me gustaron tanto como sus adaptaciones para el cine. Dos de estos son Drácula, de Bram Stoker, y El padrino, de Mario Puzzo. No es casualidad que las películas que, a mi juicio, superaron a estas obras literarias, hayan sido dirigidas por el mismo hombre: Francis Ford Coppola.

Hace poco vi un documental en el cual Coppola y algunos de sus colaboradores explican cómo hicieron la famosa película acerca del conde Drácula. Entonces comprendí por qué se trata de un obra maestra. La pasión con la que Coppola encara un proyecto es notable y los resultados son acordes. Es detallista, exigente, observador, obsesivo. Pero más allá de la excelente película que dirigió, le agradezco que haya convertido la novela de Bram Stoker en una historia de amor.

En nuestro ciclo de las sinfonías de Beethoven, hoy le llegó el turno a la Sexta, opus 68, más conocida como “Pastoral”, aunque el compositor la llamó “Recuerdos de la vida campestre”. Se estrenó el 22 de diciembre de 1808, junto con la Quinta, y ya sea por lo largo del concierto, el frío que hacía en la sala o porque quedó opacada por la Quinta, esta composición pasó sin pena ni gloria durante su estreno. Pero poco a poco se fue ganando el cariño del público, y hoy es una de las obras más interpretadas.

Tiene una característica única entre las sinfonías de Beethoven: está conformada por cinco movimientos, todos evocadores de la vida campestre que él tanto amaba. Desde el primer movimiento hasta el quinto, si cierran los ojos y oyen con atención, descubrirán los sonidos de la vida rural.

Me gustaría sugerirles una película francesa del 2004 que me ha parecido tierna, aunque realista. Se titula “Los coristas”, y fue dirigida por Christophe Barratier. Narra la historia de Clément Mathieu (encarnado por el actor Gérard Jugnot), un músico frustrado que acepta un puesto de celador en un internado en el cual los pupilos son niños huérfanos, abandonados o con familias muy pobres, cuyo comportamiento no se caracterizaba por ser el más disciplinado. Mathieu, con paciencia, cariño y comprensión, logra lo que el director Rachin (interpretado por François Berléand), un hombre resentido y cruel, cree imposible.

Para finalizar esta edición les recomiendo una novela de la querida Susan Elizabeth Phillips (SEP para los amigos), Toscana para dos. Isabel Favor, una profesional exitosa, lo pierde todo a causa de una estafa. Lorenzo Gage, un actor hollywoodense, el malo de las películas, tampoco está pasando por el mejor momento. Estas son las situaciones en las que SEP se restriega las manos de gusto y se lanza a contarnos una historia divertida, dulce y apasionada.

"...yo soy de las que sostienen que leer un libro es mejor que ver una película. En una buena novela, hay más detalles, más descripción, más profundidad, se alcanza una conexión con los personajes que no siempre se logra con el film."

− Florencia Bonelli